Javier Garabal
Consultor e inversor, gestor del fondo de capital riesgo Archipelago Next

 

Efectivamente, no han leído mal: ¡vivimos tiempos maravillosos! Vale, lo admito, el título es un poco provocador, teniendo en cuenta la que está cayendo en plena pandemia. Pero sí, esto es sin duda así: vivimos tiempos maravillosos para la innovación en general y la tecnología en particular. Tiempos maravillosos que ofrecen muchas oportunidades para todos, también para las PYMEs.

Parece que España ya se ha subido con fuerza al fenómeno startup. La inversión en capital riesgo (para ser más precisos, en Venture Capital, ya que cuando hablamos de capital riesgo se suele incluir también al Private Equity) creció en España en 2020 (¡en el año de la pandemia!) más de un 10% [fuente: Pitchbook]. Pero este crecimiento es aún más evidente si comparamos los más de 1.100 millones de euros de 2020 con, por ejemplo, la cifra de 2017, que se situaba en torno a los 830 millones, o los 564 millones de 2016 [fuente: El Referente].

Inversión en startups

La inversión en startups se consolida con claridad en nuestro país, donde cada vez hay más operaciones de inversión – 338 rondas en 2020, frente a las 205 de 2019 y las 199 de 2018-. Ya contamos con varios unicornios (empresas cuyo valor supera los mil millones de dólares) españoles, como son Glovo, Cabify e Idealista, esta última recientemente adquirida por más de 1.300 millones por un fondo sueco.

Pero lo que es aún más importante: si miramos qué ocurre en los países de nuestro entorno, parece que en España estamos todavía al principio de la película. El líder indiscutible en Europa es el Reino Unido, con una inversión en Venture Capital superior a 13.000 millones de dólares. Pero si comparamos los 1.400 millones de dólares de España con los de países como Francia -más de 6.000 millones-, Alemania -alrededor de 7.000 millones- o incluso de economías significativamente menores a la española, como Suecia – más de 3.000 millones-, parece claro que todavía hay mucho recorrido en el desarrollo del sector en nuestro país [fuente: Pitchbook].

Estamos donde estaba hace unos años Francia, por ejemplo, aunque vamos acortando la distancia, pues España ha estado en los últimos años en el grupo de cabeza a nivel mundial de crecimiento porcentual de la inversión en Venture Capital.

2021 también parece que va a ser un muy buen año. La revista El Referente publicaba hace poco que los fondos VC españoles (ojo, esta cifra no cuenta los fondos extranjeros que operan en España) levantaron durante 2020 más de 1.000 millones de euros, dinero fresco en la hucha para invertir en 2021 y más allá.

«Récord de inversión del venture capital en España: el Covid-19 da alas a la financiación de startups«. Expansión

Todo este movimiento ofrece, como pocas otras veces en la historia económica, la posibilidad de un crecimiento ultra rápido para las empresas… y por consiguiente para las personas. Seguro que existen ejemplos de empresas que en el pasado han pasado de facturar cero a varios millones de euros en unos pocos años, pero la gran diferencia es que ahora disponemos de todo un sector estructurado, que sistematiza las condiciones para alcanzar dicho crecimiento. ¡El ultracrecimiento en el sector del Venture Capital no es la excepción, sino la regla! ¿No es algo magnífico?

Si yo tuviese veintipocos años, hoy lo tendría clarísimo: nada de consultoría, ni banca de inversión… ¡me metería en una startup! Sin duda vivimos tiempos maravillosos para las personas con talento y ganas de emprender.

Canarias no es una excepción. Aunque vamos claramente por detrás de otras comunidades autónomas, en especial de Madrid o Cataluña, también es cierto que estamos por delante de muchas otras, y nuestro ecosistema de emprendimiento coge velocidad. Hace tiempo que ya contamos en nuestras islas con diversos instrumentos de financiación pública para startups, varios programas de incubación y aceleración, así como asociaciones de business angels privados. Pero en los últimos años hemos visto avances muy importantes, que sin duda muestran el camino hacia la madurez de nuestro ecosistema, como por ejemplo el nacimiento de fondos de Venture Capital privados de capital 100% canario y también de plataformas de crowfunding con foco en nuestro Archipiélago.

Y ahora llegamos a la pregunta clave: ¿Cómo puede la pyme aprovechar todo esto?

Algunas de las personas que lean este artículo pueden pensar que esto de las startups parece más diseñado para unos cuantos pibes jóvenes y muy listos que acaban de salir de la Universidad y que son ya nativos digitales. ¿De verdad es esto para mí? Rotundo sí. De hecho, está demostrado que los emprendedores digitales más exitosos suelen estar ya en la cuarentena, o al menos bien entrados en la treintena.

La gran empresa ya se ha sumado al movimiento desde hace tiempo. Algunas del Ibex ya disponen de su propio fondo de inversión en startups tecnológicas, y bastantes otras grandes empresas ya fomentan activamente el intraemprendimiento, muchas veces con la ayuda de actores especializados en Corporate Venture Building.

También asistimos, cada vez más a menudo, a la compra de startups exitosas por parte de grandes empresas, que buscan así inyectar algo de innovación fresca en sus, a menudo, pesadas organizaciones.

Plan estrategico Startup y pyme

Financiación para PYMES

¿Y la PYME? ¿Qué está haciendo y que puede hacer la PYME ante un fenómeno tan significativo para la economía del siglo XXI?

Empezando por lo obvio: las startups son PYMEs. Lo que debemos fomentar activamente como sociedad es la creación de más y mejores startups, y sobre todo cuidar su supervivencia en los primeros años, donde la tasa de mortalidad supera el 80-90%.

Pero, ¿qué hay de las PYMEs consolidadas? Para empezar, las PYMEs deberían estar vigilantes, de manera proactiva, buscando en el mercado startups que puedan ayudar a su negocio, ya sea como proveedores o como socios, y que les doten de una ventaja competitiva. La digitalización ha llegado ya a todos los sectores, por lo que esto vale tanto para PYMEs tecnológicas como para las del sector agrario, hostelería o construcción.

Pero hay otra manera mucho más ambiciosa de extraer valor de este fenómeno de la innovación. De una PYME puede surgir una gran idea y un gran equipo que dé lugar al nacimiento de una startup, lo que se conoce como una spinoff: una pequeña empresa que surge de otra más grande.

La nueva startup, si es exitosa, puede crear un gran valor para la PYME inicial, ya que ésta es típicamente persona jurídica accionista de la startup (o ambas empresas comparten como accionistas a algunas personas físicas), pero también porque puede abrir un nuevo campo de crecimiento para la PYME a través de, por ejemplo, acuerdos comerciales.

Y alguien puede pensar: ¿están las PYMEs bien posicionadas para crear startups ganadoras? Sin duda. Para convencerles de que esto es así, les recuerdo lo que hace falta para montar una startup exitosa:

  • En primer lugar: una buena idea que responda de manera innovadora a una necesidad del mercado. ¿Y quién mejor que una PYME, que lleva años operando en un sector determinado, para identificar lo que necesitan sus clientes, proveedores, etc? Además, hay muchos agentes en el mercado que ayudan a las empresas a generar y llevar a la práctica ideas de negocio innovadoras.
  • En segundo lugar (y sin duda, lo más importante): un buen equipo. ¿Qué mejor ocasión para desarrollar y generar oportunidades de crecimiento profesional para los empleados más talentosos de una PYME, que insertarlos en un equipo startupero? Sí, me refiero a esos empleados que probablemente dejarían pronto la empresa buscando mejores oportunidades profesionales. Además, la startup es una ocasión perfecta para captar nuevo talento digital que pasa a entrar dentro de la órbita de la PYME.

Y, por último: hace falta capital para invertir en la nueva empresa, pero eso ya hemos visto que abunda en el mercado y, cada vez, habrá más en los próximos años. Capital ávido por encontrar nuevos proyectos prometedores. ¿No les parece fantástico? ¿No les decía que vivimos tiempos maravillosos? ¿A qué esperan para sumarse a invertir en startups?