Javier Martín Robles

Director de Innovación Abierta en Sngular

 

La Inteligencia Artificial es una tecnología tan complicada y con tanto potencial, que se suele pensar que solo está al alcance de las grandes empresas. Muchas pymes no le sacan el provecho que podrían obtener, precisamente por no ser conscientes de que muchas de esas aplicaciones que usan las grandes corporaciones también están a disposición de todo aquel que lo quiera aprovechar.

Para que esto sea así, ha tenido que producirse una situación muy interesante: que las grandes empresas tecnológicas, como Google, Amazon y Microsoft, hayan considerado que poner estos avances a disposición de otras empresas podía reportarles a ellas también un beneficio importante, del mismo modo que ha sucedido anteriormente con otra tecnología muy relacionada como es la computación en la nube (Cloud Computing). De hecho, para que vivamos ahora un momento de auge de la Inteligencia Artificial ha sido necesario que, desde hace unos 15 años, se haya desarrollado una importante infraestructura tecnológica a nivel de computación, protagonizada por servicios como Google Cloud, Amazon Web Services y Microsoft Azure, y que junto con la generación y gestión masiva de datos (Big Data), constituyen la base del aprendizaje automático, que es la rama de la Inteligencia Artificial que más recorrido ha tenido en los últimos años.

De hecho, la clave de que ahora tengamos a nuestra disposición todo tipo de servicios basados en Inteligencia Artificial está en la capacidad de computación y en el gran volumen de datos a disposición de los algoritmos de aprendizaje automático. Dicho de otra forma, el software desarrollado por empresas como Google, a través de su filial DeepMind, es capaz de aprender por sí mismo a realizar determinadas actividades, como por ejemplo jugar a videojuegos, siempre que cuente con la adecuada capacidad de cómputo y suficientes datos para aprender de ellos.

Y a todo esto hay que sumar también el perfeccionamiento de algoritmos matemáticos denominados redes neuronales, que aunque no son nuevos, sí que han sido adaptados para ser usados como base para el desarrollo del llamado aprendizaje profundo (Deep Learning), en el que, entre otras, se basa la tecnología desarrollada por Google para diseñar proteínas o la desarrollada por Open AI para escribir textos o crear imágenes de manera automática.

Una vez que hemos comentado las bases de la tecnología sobre la que se sustenta la Inteligencia Artificial, podemos empezar a pensar en sus aplicaciones principales:

  1. Procesamiento del lenguaje: hablamos de una de las aplicaciones a la que más provecho se ha sacado hasta ahora en líneas generales y la que tiene un mayor grado de fiabilidad hasta el momento. Se trata de la capacidad del software de entender la manera que tenemos las personas de expresarnos, ya sea por escrito o hablando. Aquí encontramos grandes utilidades como los traductores automáticos, que cuentan con un grado fiabilidad cercano al 100%, y también los filtros antispam del correo electrónico, que tanto tiempo nos ahorran evitando tener que leer y borrar el correo no deseado. En este contexto, vale la pena quedarse con el nombre GPT-3, que es de lo más avanzado en este ámbito hasta el momento y que va un paso más allá a la hora de entender cómo hablamos las personas, siendo capaz de redactar textos por sí mismo, simulando la redacción humana.
  2. Reconocimiento de imágenes: se trata de una de las aplicaciones que más ha mejorado en los últimos años, fruto del desarrollo de las redes neuronales que hemos explicado anteriormente. Tiene multitud de aplicaciones a nivel de seguridad, en la industria, la ingeniería, el transporte o incluso el turismo. Prueba de ello es la aplicación Google Lens que combina el reconocimiento de imagen con la realidad aumentada para ofrecernos la utilidad de obtener información sobre los objetos cuando enfocamos el móvil hacia ellos.
  3. Resolución de problemas complejos: cuando los algoritmos de la informática convencional no son capaces de resolver problemas demasiado complejos, la inteligencia artificial puede venir en nuestro auxilio aportando una nueva forma de afrontar la resolución de esos problemas. Un ejemplo de ello es el reciente desarrollo por parte de DeepMind de una tecnología llamada AlphaFold, pensada para el diseño de proteínas, algo que tiene una gran utilidad, por ejemplo, a la hora de desarrollar fármacos o nuevos alimentos.
  4. Toma de decisiones: son muchas las aplicaciones que podemos encontrar a este respecto, desde la toma de decisiones de inversión bursátil o la automatización de robots en la industria, lo cual les permite realizar muchas operaciones sin necesidad de una dirección o supervisión humana. En este punto es donde confluyen además los anteriores, como por ejemplo la utilidad que obtienen los robots de la empresa Boston Dynamics al disponer de algoritmos de visión artificial que les permiten realizar mucho mejor sus funciones.

«Los humanos agregarán valor donde las máquinas no pueden. A medida que avance más y más la Inteligencia Artificial, la inteligencia real, la empatía real y el sentido común real serán escasos. Los nuevos trabajos se basarán en saber cómo trabajar con máquinas, pero también en cómo impulsar estos atributos humanos únicos”. Satya Nadella CEO de Microsoft

Una vez hemos visto los cuatro principales ámbitos de desarrollo de la Inteligencia Artificial llega el momento de ver utilidades concretas que puede ofrecernos a las pymes, ya que como hemos comentado anteriormente, cualquier tipo de organización puede sacar provecho de ello siempre que conozcamos adecuadamente las herramientas que tenemos a nuestra disposición:

  1. Asistentes virtuales: popularmente conocidos como chatbots, son unas herramientas de gran utilidad a la hora de gestionar la atención al cliente por parte de las empresas, especialmente a través de sus páginas web, en aplicaciones de mensajería o en las redes sociales. Para su funcionamiento se basan en el procesamiento del lenguaje natural y pueden sustituir muchas de las operaciones que antes solo se podían realizar por teléfono hablando con una persona, pero que ahora son mucho más accesibles gracias a desarrollos como los que ofrece la empresa Landbot.
  2. Optimización de rutas: los negocios relacionados con la logística y el transporte viven su mejor momento gracias al auge del comercio electrónico. Esto está generando la aparición de muchas nuevas empresas que pueden beneficiarse de la inteligencia artificial para resultar más competitivas gracias a la utilización de servicios basados en Inteligencia Artificial, como el que ofrece la empresa Higway, enfocado en la optimización de rutas en la última milla, permitiendo ahorrar mucho tiempo y dinero en combustible en la entrega de paquetería a domicilio.
  3. Gestión de campañas de marketing: el mundo del marketing se ha transformado por completo desde la aparición de Internet. De hecho, es ahí donde ahora se invierte la mayor parte del presupuesto de publicidad de las empresas. Y también el de las pymes, que tienen en Google y Facebook los dos grandes canales a través de los cuales darse a conocer a sus clientes. Pero para que esto sea realmente efectivo resulta de gran utilidad apoyarse en la Inteligencia Artificial, con el servicio que ofrecen empresas como Adtuo de cara a la optimización de campañas en redes sociales.
  4. Formación personalizada: considerando que la formación de los trabajadores es un gran reto que enfrentan todo tipo empresas, grandes y pequeñas, vendrá muy bien poder contar con la ayuda extra que puede aportarnos la Inteligencia Artificial, de cara a trazar itinerarios de formación personalizados para que los alumnos saquen el mayor provecho posible al tiempo que dedican a aprender. Para recibir ayuda a este respecto podemos recurrir, por ejemplo, a empresas como Capaball y sus planes de formación personalizados para convertirte en profesional digital.

Como acabamos de ver, la Inteligencia Artificial ya no es cosa de ciencia ficción, ofrece utilidades muy concretas y prácticas que es el momento de explotar, de no hacerlo estaremos perdiendo una oportunidad que nuestros competidores no dejarán pasar. Tenemos la tecnología a nuestro alcance para mejorar en nuestros procesos de trabajo y de negocio y, sobre todo, para mejorar la forma en la que conocemos a nuestros clientes y nos relacionamos con ellos. Aprovechémoslo.