Helena Torras
Socia directora de PaoCapital y Consejera Independiente

 

Tenemos la fortuna de que hombres y mujeres somos diferentes, y ahí es donde reside la riqueza. Si generalizamos, somos conscientes de que la manera de pensar de cada género tiene características distintas, maneras de razonar distintas, y maneras de actuar distintas.

Estas diferencias de pensamiento no provienen únicamente de nuestro género, sino de la combinación de experiencias que cada persona tenemos, estudios, geolocalización, entorno, etc, que forman parte de nuestra vida, e incrementan exponencialmente las diferentes perspectivas.

Esta disparidad de pensamiento hace, precisamente, que incluir a todos en la mesa, aporte nuevas visiones e incremente el marco de opciones y ángulos para tomar decisiones.

Incrementar la presencia femenina en las empresas es un reto imprescindible en el Siglo XXI. Y cuando hablamos de empresas del sector tecnológico, el reto se multiplica, ya que la presencia de la mujer es todavía más escasa. No hay diversidad de género en estas empresas.

Mujeres y tecnología

Hay numerosos estudios* que demuestran que las empresas que tienen más diversidad tanto en género como cultural destacan con resultados positivos por encima de otras empresas. Y esto aplica tanto a empresas tradicionales como startups tecnológicas. Los datos coinciden en un incremento, nada tímido, de la rentabilidad.  Y no sólo afecta a la rentabilidad de las empresas, sino que existen estudios que demuestran que los equipos diversos que combinan las cualidades masculinas y femeninas funcionan mejor. Tiene un efecto positivo en cooperación, bienestar, inteligencia emocional y seguridad psicológica.

Lo que demuestran estos estudios es que la diversidad (de pensamiento, de visión, de formas de hacer…) aporta riqueza.

Adicionalmente, la diversidad es crítica para crear productos mejores e inclusivos, pensados para todas las personas y no únicamente para una parte de la sociedad. Es inevitable aportar una visión sesgada, tanto de un género como de otro, por ello, necesitamos aportar todas las visiones para que nadie quede excluido.

«Si siempre intentas ser normal, nunca descubrirás lo extraordinaria que puedes llegar a ser» Maya Angelou

En el sector tecnológico se está enseñando a los ordenadores a tomar decisiones. Hemos comentado que las mejores decisiones se toman cuando hay más opciones y se incluyen más puntos de vista. ¿No es precisamente eso lo que esperamos de la tecnología? Es decir, que nos ayude a tomar mejores decisiones. Es imprescindible programar con todas las visiones y perspectivas, para evitar sesgos en esta inteligencia artificial que toma y tomará decisiones por nosotros, para evitar sesgos que, en algunas ocasiones, no tendrán consecuencias relevantes, pero en otras, pueden impactar la vida de muchas personas en un sentido u otro.

Centrémonos de nuevo en la presencia femenina en la empresa tecnológica, donde ésta se reduce drásticamente. La industria tecnológica ha sido tradicionalmente masculina y, aunque el ratio de mujeres tecnólogas ha ido aumentado, el número de chicas jóvenes que deciden unirse a esta industria ha disminuido sustancialmente en los últimos años.

Es por todos conocida la carencia de programadores en la industria tecnológica. Se estima que en 2030 habrá una falta de más de 85,2 millones de trabajadores especializados en la industria tecnológica. Con estos datos, no podemos permitirnos que las mujeres no formen parte de la ecuación. El sector tecnológico necesita más mujeres estudiando y trabajando en el sector, para asegurar que haya suficiente talento en el presente y en el futuro.

Por ello, tenemos que animar a las chicas jóvenes a vivir y a amar la tecnología. Para conseguirlo, este trabajo empieza en las escuelas. Es nuestra responsabilidad animar a las niñas a unirse a este camino.

Papel de la mujer en el big data

Adicionalmente, con pequeñas acciones podemos conseguir grandes consecuencias. Estas son algunas acciones que podemos llevar a cabo desde hoy mismo:

  • Utilizar un lenguaje más inclusivo para las mujeres. Se ha demostrado que desde que cambió el nombre de «Licenciatura Informática» a «Ingeniería informática», el número de alumnas se redujo entre el 20% y 30%.
  • Esto nos lleva al segundo punto, la necesidad de role models. Este es uno de los principales retos a los que se enfrenta la industria: conseguir tener mujeres referentes en el mundo tecnológico para inspirar y animar a las nuevas generaciones a escoger carreras tecnológicas y que sientan que ellas también pueden.
  • Incrementar programas de mentoring donde se anime y motive a las chicas a formar parte de este ecosistema tecnológico y se les dé este último empujón para unirse.
  • Y, por último, explicar la utilidad de la tecnología para hacerla más atractiva a los perfiles femeninos. El género femenino necesita entender la aplicación y el impacto de aquello de la tecnología más allá del propio interés por la tecnología. Es imprescindible explicar, desde bien pequeñas a las niñas los usos de la tecnología y la ciencia para que sueñen con aquello que van a ser capaces de conseguir.

La tecnología no es solo una forma de ganarse la vida, la tecnología es una manera de pensar, de entender las cosas y forma parte de nuestro día a día. Es imprescindible entenderla de forma transversal. Por eso, necesitamos que las niñas formen parte del ecosistema tecnológico. Por eso, necesitamos que las mujeres formen parte del mundo tecnológico. No podemos permitirnos que NADIE quede excluido.

El presente y el futuro es digital. No sólo es necesario, sino imprescindible que el futuro lo creemos juntos, hombres y mujeres, incluyendo a todos. Solo de esta forma, tendremos una sociedad más justa y en la que nos gustará vivir.

El momento es ahora. No perdamos la oportunidad, pasemos a la acción y juntos ¡generemos el cambio!


(*)